lunes, 6 de agosto de 2007

La Espada Roja II

II

El requerimiento había llegado desde la capital del reino. Desde el Templo de Ionar más importante después del de Las Redenciones.

El viaje a caballo había sido largo y tedioso, sin hacer más que un par de paradas, así que lo que le esperaba de regreso escoltando al penitente era aún peor. Sólo una vez había comenzado el camino desde allí, fue la primera vez, veinte años atrás. Quizás el Juez estaba dándole la absolución de algún modo cerrando el ciclo de su penitencia desde lo que fueron los comienzos.

Por ese mismo motivo cuando no fue requerido ante la presencia de Dhemeras al anunciar su presencia y su misión en el templo le llenó de indignación. Estaba a punto de finalizar su penitencia y Dhemeras no tenía nada que comunicarle, ni tan siquiera se encontraba en la ciudad, como pudo averiguar de uno de los monjes que servían al Templo.

Pietr fue conducido a la Sala de Audiencias para encontrarse con la persona a la que debía acompañar en el Sendero. Y a quien allí vio, eliminó cualquier tipo de emoción anterior para dar paso al asombro y la curiosidad. Delante de él en un banco de piedra se hallaba una figura menuda que intentaba ocultar su rostro, pero por mucho que intentara ocultarse, estaba claro que era una mujer. No era aquel hecho lo que le intrigaba, había acompañado a unas cuantas en el Sendero y conservaba recuerdos bastante dispares de ellas. Lo que realmente llamó su atención eran las manos de la penitente, iban enfundadas en unos toscos guantes de metal, unidas en actitud de oración. Debían ser unos guantes demasiado pesados para unas muñecas de mujer. En pie, junto a ella, un joven lucía las mismas ropas oscuras y la insignia de Ionar que la dama. Él la miraba y parecía tener siempre una palabra en los labios, pero la actitud huidiza de ella no le permitía expresarla.

Uno de los monjes les susurró algo a ambos y ella se puso en pie con cierto trabajo. Cuando su acompañante intentó ayudarla ella le rechazó tajantemente. A Pietr en un principio le pareció un matrimonio pasando un mal momento, pero no estaba allí para juzgar. Aunque la mujer y su extraña penitencia despertaban su curiosidad.

El acompañante de la mujer exhaló un suspiro que parecía resignado y sin que Pietr pudiera ver bien lo que era, extrajo una especie de cinta de cuero que anudó en la nuca de la penitente, amordazándole la boca ¿qué tipo de pecados habría cometido aquella criatura para merecer tal castigo durante el camino? ¿Y quién lo había permitido?

Los tres, acompañados por los monjes, caminaron hasta el altar principal del templo para postrarse a rezar antes de partir. Pietr observó el símbolo radiante de Ionar sobre sus cabezas, preguntándose si aquella sería la última vez que tendría que postrarse ante él antes de recibir la blanca túnica de los redimidos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola :)

soy yo, la glorieta

hace tiempo k no leo fantasía epica (o como se diga XD) bueno, no leo apenas nada ultimamente :/

no soy buena escritora, ni buena lectora ni nada, pero puedo criticar? ^^" todo desde la base de k no tengo ni idea XD

yo soy muy perezosa ... pero mucho mucho :_D ... y escribes con frases muy largas y demasiados adjetivos para mi gusto :-m
me resulta difícil mantener la atención en la historia ...
tb he visto varias palabras repetidas demasiado cerca (redundancias desas) bueno, en estos textos solo una creo XD pero en aquel k me mandaste tb, y me resulto extraño :-m
si, soy odiosa, lo se ><
pero dire, k en la segunda parte de la historia si me lograste enganchar! :P
a mi es k es salir alguien raro y ya me intriga XD

y ya me callo ^^"
e-void (la criticona)

PD- y yo no se escribir ni sin faltas, oiga! XD

Shiroi Hana dijo...

Uy y eso que no has visto lo primero que escribí de este tipo de cosas, entonces, nada más ver las letras caes fulminada xD.
Ná, lo sé, pero es que me encanta describir y aún no me acostumbro al estilo periodístico.
La verdad sea dicha, nunca he tenido críticos porque apenas he dejado que estas cosas salgan a la luz.
Aún así, lo último que estoy escribiendo (sin haber terminado nada, que conste que soy de lo peor) es mucho más ágil... me pierdo en los sinónimos -_-, pero hay cosas que no puedo evitar.
Quizás mi lector ideal sea uno como yo, que se entretiene hasta con las moscas xD
No te odio... solo dame tu nueva direccion... xD y sabré dónde vives...