Cuando te ofrecen un puesto diferente al que has desempeñado por años, da miedo. Sobre todo si la gente con la que compartes lo que te ha pasado te dice "piénsalo bien" o quizás antes me haya mirado como diciendo "¿de dónde se ha sacado el gerente esa idea contigo?".
Me ha halagado mucho que él me haya dicho cara a cara que me ve la más capaz para desempeñar ese trabajo, que soy una persona responsable y todas esas cosas (la verdad es que a veces las apariencias engañan). Y, realmente, me hace ilusión pensar en cambiar de actividad. Estoy intentando hacer una lista con pros y contras, a pesar de no ser más que una decisión que en realidad no tiene tanta trascendencia. Tengo bastante presente que es un trabajo que debo dejar, pero es dificil desacomodarse... hay tantas variantes para una persona taaaaan indecisa como yo.
Aunque, todo sea dicho, hoy me han dado más de un motivo para desear cambiar de aires en el mismo lugar. No aguanto la incompetencia y menos la consciente, quizás sea un poco "nazi", pero me agota los nervios ver cómo un zanguang@ hace el mínimo esfuerzo y a esa persona le están pagando tanto como a mi, cuando trabajo cinco veces más y mejor.
Los nuevos aires serían atender cumpleaños, a niños y padres, atender al público y ser la que siempre le da la razón al cliente y llevar cierto orden en lo que son pedidos y bla... ah, bueno, y codearme con gentucilla como es mi verdadero jefe, el franquiciado, su "miniyo" y demás fauna.
Más que nada no sé si tengo la paciencia y la capacidad de aguantar ciertas presiones. Admiro a quien sí la tiene como si fueran semidioses.
Y lo que no dejo de pensar es que si lo intento y no sale, decepcionaré a quien ha puesto su confianza en mí incondicionalmente.
Me queda una pregunta por contestarme ¿seré capaz de ser tan pelota como esperan que sea? Hace tiempo que dejé de mentir por sistema xD
lunes, 20 de agosto de 2007
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